jueves, marzo 09, 2023

Disociando

Pero qué es lo que se puede escribir cuando nos encontramos tan llenos de ausencias. Cualquier cosa que se produzca de aquel estado tan letárgico no debería interesar ni despertar el ímpetu de ser leído, a menos claro que su destinatario se encuentre igual de plagado de las mismas ausencias. Intereses afines vaya.

Supongo que Kerouac sabía esto bastante bien, de manera que desde muy temprano se rodeó de personas profundamente intensas, y extrañas, razón misma por la que terminaron por resultarle tan seductoras. Y esos testimonios recogidos en sus textos fueron también seductores para tantos lectores que se enamoraron de esa actitud bohemia que perduró por un largo rato.

Siempre hay algo que viene después. Nosotros lo pasamos todo el tiempo viendo, siendo testigos, colaborando sin querer, siendo llevados por esta corriente eterna que nos mueve y que con la inercia también movemos. 

Uno de los postulados del posmodernismo (Vattimo) nos decía que la historia general del mundo había terminado, y en cambio lo que teníamos ahora era una narrativa difusa, nada general. Más tarde ocurrieron acontecimientos mundiales que de algún modo nos colocaron de nuevo en la historia del mundo. Pero hoy parece que de nuevo nos movemos hacia una corriente única, que no se compara a nada más. Aunque más tarde ocurre otra situación que nos devuelve al mismo lugar. Otra vez. Ciclos.

Supongo que algo se gesta dentro de nosotros en cualquier caso.